En Belgrano, la casa de más de 100 años con detalles intactos de la época
Delimitada por las calles Malasia, Gorostiaga, Villanueva, Olleros, Maure y 11 de Septiembre, esta zona es reconocida como de embajadas. Es una de las áreas con las propiedades más caras de la ciudad de Buenos Aires. La zona de embajadas, situada entre Palermo y Belgrano, combina palacios de inspiración francesa, embajadas y edificios contemporáneos, enmarcados por sus típicas calles de adoquines y una arboleda constituida principalmente por especies como el plátano, la tipa y el jacarandá.
Esta exclusividad se refleja también en los valores inmobiliarios. Belgrano es uno de los barrios más caros de la Ciudad, posicionándose como el cuarto en el ranking con un valor promedio de US$3264 por metro cuadrado, solo superado por Núñez, Palermo y Puerto Madero, según el informe de Zonaprop. Sin embargo, al tratarse de propiedades únicas, no está bien hablar de metro cuadrado. “Se deben diferenciar los edificios de departamentos de las casas, mansiones y residencias, algunas con arquitectura irreemplazable en la actualidad”, explica Martín Pinus, fundador y director de la inmobiliaria homónima.
Cuánto cuesta una casa en la zona de embajadas de Belgrano
Las propiedades parten de un piso de US$ 1 millón; las casas oscilan entre los US$ 2 y US$3 millones, y puede haber algunas que pueden llegar a costar hasta US$6 millones. Todo esto está en función de la superficie del lote, la categoría y estilo de la casa, estado de conservación y otros factores importantes al momento de tasar. Un ejemplo es una residencia de 1925 ubicada en Olleros al 2100, que ha mantenido intactos cada uno de los detalles durante más de 100 años.
La familia que habita la casa actualmente lo hace desde el año 1932. Esta propiedad centenaria es un testimonio vivo de la historia del barrio. Actualmente, se encuentra a la venta por US$1.180.000.
Desde detalles franceses hasta un patio andaluz
Con una superficie total cercana a los 420 m², distribuidos en dos plantas y un entrepiso, la vivienda cuenta con nueve ambientes, cinco dormitorios y tres baños. Conserva detalles originales y mixturas de corrientes arquitectónicas.
La casa responde a la arquitectura residencial de la Belle Époque porteña, la cual fusionaba estilos donde predominaba lo europeo. Detalles como el almohadillado y los ornamentos en la fachada son rasgos característicos de esa época. Para llegar a la puerta de entrada, hay que atravesar un pasillo con piso en damero blanco y negro, un elemento emblemático del interiorismo francés que aporta elegancia y sofisticación.
En el interior, el corazón de la vivienda es un patio de inspiración andaluza. Este patio, que remite a la tradición hispánica o neocolonial, cuenta con azulejos sevillanos y una fuente como elemento central.
Es importante destacar que esta residencia fue catalogada como “edificio singular” en el año 2009, por lo que está prohibida su demolición y se debe proteger su frente con todos sus componentes (fachada, balcones, ornamentos visibles desde la calle). Aunque se permiten modificaciones en el interior, la casa sigue manteniendo detalles originales, como los pisos con marquetería, la boiserie de los salones principales, la escalera de madera y un vitral cenital que deja pasar luz.
Esta casa no solo es un hogar, sino una parte vital de la historia y cultura de Belgrano.
Fuente: Manuela Viñales
Link Original: LA NACION



