Créditos Hipotecarios UVA en 2025: Cuotas, Compras de Vivienda y Causas del Frenazo del Boom

Créditos Hipotecarios UVA en 2025: Cuotas, Compras de Vivienda y Causas del Frenazo del Boom

Créditos hipotecarios UVA: cuánto pagan de cuota quienes lograron comprar su casa en 2025 y por qué se frenó el boom

Después de un parate histórico, el año pasado se entregaron más de 40.000 préstamos. Pero en 2026, las condiciones cambiaron y la tasa subió. A continuación, se presentan cinco historias de quienes pudieron convertirse en propietarios.

Una escena se repitió miles de veces el año pasado: argentinos frente a la computadora, calculando el valor del UVA, chequeando la estabilidad del dólar y comparando la cuota de un crédito contra la de un alquiler. Y para muchos, por primera vez, la cuenta cerró.

Según informó Tejido Urbano, en 2025 se otorgaron 44.305 créditos hipotecarios, posicionándose como el cuarto mejor año desde que existen registros (2004), solo superado por 2007, 2017 y 2018. En la misma línea, el Banco Central informó a fines del año pasado que el crédito hipotecario registró 17 meses de crecimiento ininterrumpido, con una expansión mensual de 5,3% a precios constantes.

Sin embargo, muchas de las condiciones que hicieron irresistibles sacar estos créditos hace un año hoy cambiaron y 2026 enfrenta el desafío de sostener la demanda y volver a seducir a quienes buscan alternativas para cumplir el tan anhelado sueño de la casa propia.

“Hoy el mejor escenario es igualar el 2025. El año pasado, el crédito creció, pero venimos de la nada. De 2019 a 2023 fue la peor época de la historia argentina de crédito hipotecario”, explica Federico González Rouco, economista de la consultora Empira y exgerente de créditos y alquileres del Instituto de la Vivienda de CABA de 2021 a 2023.

“El crédito UVA es un gran instrumento que en los últimos diez años de vida funcionó muy bien. Hoy es el producto financiero con menor morosidad del mercado (1%).”

Historias de propietarios: De inquilinos a dueños

Para entender quiénes aprovecharon esta forma de financiamiento, Clarín buscó historias que reflejan tres situaciones distintas.

Por un lado, quienes alquilaban y aprovecharon el crédito para dejar de hacerlo. Quienes vivían en la casa de un familiar y, antes de empezar a alquilar, optaron por sacar un crédito UVA y comprar. Y finalmente quienes ya tenían vivienda propia, pero necesitaban mudarse a un espacio más grande para su familia.

En 2025, se realizaron 69.451 escrituras en la Ciudad y 13.953 fueron con crédito hipotecario. Esto representa cerca del 20% de las operaciones, cuando en 2024 habían sido apenas 5.000.

Una de esas escrituras fue la de Alán Benítez (35), empleado estatal. Desde 2015 ahorraba junto a su pareja con la esperanza de poder comprar su primera vivienda. Estaban cansados de alquilar.

“Sabíamos que sin un crédito nunca íbamos a poder. Cuando Macri sacó los primeros UVA no podíamos aplicar, pero ya en 2025 sí. Me impulsó el deseo de tener una casa porque tenemos dos hijos”.

Alán cobra el sueldo en el Banco Ciudad. “Tuvimos una buena propuesta del banco. Compramos un PH en San Cristóbal de cuatro ambientes. Como fue en febrero de 2025, nos quedó una tasa del 5,5% y el crédito fue de $ 61.000.000 a 20 años”, explica.

Hoy pagan una cuota de $ 600.000, que aumenta por la inflación: “Cambió todo porque ahora uno tiene una escritura a su nombre y siente que está pagando su casa y no un alquiler”.

Sin embargo, Alán describe el proceso como “complejo y estresante”. “Nada es oficial hasta que llevás los papeles de la casa a comprar y todo siempre es en dólares”, explica.

Y agrega: “Hay una cláusula que dice en el contrato que nunca puede superar el 25% de los ingresos familiares”.

Alan explica que el requisito de tener el 25% del valor de la propiedad, en realidad es del 30%, porque hay que pagar los honorarios de la escribanía. Además, el joven señala que entre que firmas y te dan la plata hay un mínimo de un mes y medio, en el que el dólar puede subir o bajar.

“En nuestro caso, pasó de $ 1.055 cuando firmamos a $ 1.190 cuando nos dieron la plata. Obviamente perdimos dólares”, expone cómo una de las contras del crédito.

Según Federico González Rouco, hubo tres razones para que los bancos volvieran a abrir líneas de crédito hipotecario. La primera fue un contexto macroeconómico más estable que en años anteriores. “No quiere decir que sea Suiza, pero es más estable”, dice.

La segunda razón es que los bancos dejaron de tener al Estado como único cliente y empezaron a buscar en el sector privado. “La tercera es que hasta el 2023 el Gobierno estaba todo el tiempo viendo qué cambiaba de los créditos hipotecarios. Era un problema grande para los bancos”.

Otras historias de éxito

Otro caso es el de Diego Monges (56). Durante 25 años alquiló junto a su familia la misma casa en Merlo.

“Tenía relación con el dueño, no tenía contrato y era barato”. Sin embargo, todo cambió un sábado por la mañana, mientras desayunaba con su esposa.

“Mi mujer de chusma se anotó en un portal y mirando me dice: ‘Diego, mirá esta casa’. Salía 60.000 dólares”, relata. Al revisar la publicación descubrieron que no se trataba de una sola propiedad sino de tres casas en un mismo terreno, en Ituzaingó.

A partir de ahí, Monges averiguó en distintos bancos hasta que decidió sacar un crédito hipotecario UVA en el Banco Nación.

“Entre los dos ganábamos $ 3.000.000 y me prestaron $ 49.500 dólares, pesificados al valor del día de la firma. Todo lo firmas en dólares, pero el crédito lo pagás en pesos”, cuenta. El crédito fue aprobado el 1° de septiembre de 2025 y luego tuvieron que presentar los papeles de la propiedad, que incluyó planos aprobados, escritura y tasación.

La operación se concretó en noviembre. “Al final, la casa la compré en 55.000 dólares”, explica. El banco le otorgó el 90% del valor de la propiedad con una tasa del 4% anual y un plazo de 25 años por su edad.

“Tuve tanta suerte que el dólar que firmamos quedó a $ 1.420. Firmé un miércoles y el jueves se disparó todo”, recuerda. La primera cuota del crédito fue de $ 450.000 y en marzo pagó $ 492.000. Además, el préstamo incluye un sistema de cobertura ante la inflación.

“Hoy te preguntan si querés el crédito UVA libre o topeado y eso significa que no te pueden sacar más del 25% del sueldo. Si todo se desmadra, tenés un seguro”, explica.

En su caso, pagará $ 100.000 adicionales desde la sexta cuota para cubrir ese seguro.

“Se sufrió y salió redondo. Son más las ventajas que las contras”, afirma. Y agrega: “Las otras dos casas se las di a mis hijos”, cuenta con orgullo.

Elegir un crédito en lugar de alquilar

Una situación muy distinta fue la de Emanuel Galeano (31). Él no alquilaba, sino que vivía en la casa de su abuela junto a su pareja Rocío (30). Pero cuando llegó el momento de independizarse tomó la decisión de sacar un crédito para comprar, en lugar de salir a alquilar.

“Mi mamá alquilaba y nos dijo que quería irse a vivir a la casa de mi abuela para ahorrar un poco. Entonces, teníamos la opción de alquilar o sacar un crédito hipotecario”, explica el joven, que trabaja como administrativo en un estudio contable.

En marzo, Emanuel y Rocío pagaron una cuota de $ 501.000. Sin embargo, el alquiler de un tres ambientes en Ramos Mejía o San Justo estaba entre $ 600.000 y $ 800.000. “Mientras que haciendo la simulación, el crédito nos daba entre $ 350.000 y $ 450.000. Consideramos que la plata de alquiler es tirarla y el crédito en algún momento la casa es tuya”, cuenta.

La pareja averiguó en varios bancos, pero se decidió por el Galicia ya que Emanuel cobraba el sueldo ahí. “Cuando averiguamos la tasa era del 6,5%. Vinieron las elecciones y el dólar subía y bajaba. Algunas tasas llegaron al 15% y terminamos cerrando una tasa del 8% a 30 años”, cuenta Emanuel.

Hoy, Emanuel y Rocío son dueños de un departamento de tres ambientes y la cuota representa el 12% del sueldo de cada uno. “En marzo pagamos una cuota de $ 501.000. Siendo dos es mucho más fácil”, describe.

Aunque aclara que la situación del país impactó sobre el monto final que le financió el banco: “Lo que nadie te dice es que, si bien el banco cubre el

Pablo Espósito
Broker Owner RE/MAX BURÓ II

Comencé mi etapa como agente inmobiliario en RE/MAX BURÓ, en el barrio de Belgrano. Descubrí mi mayor pasión, los Bienes Raíces.
Logré desarrollarme personal y profesionalmente, convirtiéndome en BROKER OWNER de mi orgullo, RE/MAX BURÓ II.