
Fue el formato comercial estrella en los 80 y está en extinción: la clave para que no muera
Un relevamiento en el centro de la ciudad de Córdoba muestra que tienen el doble de locales vacíos que el resto de las zonas.
CÓRDOBA.- El centro de la ciudad de Córdoba se caracteriza, desde los años ’40, por las galerías comerciales. Son un rasgo que lo identifican. Un relevamiento elaborado por el Colegio de Profesionales Inmobiliarios muestra que hoy los locales vacíos en esos espacios duplican el número del resto de las calles. Los especialistas sostienen que la clave está en que hoy, ingresar a una galería, requiere de atractivos que induzcan el ingreso de gente. La clave, dicen, es la especialización.
Según los datos del Colegio de Profesionales Inmobiliarios, 76% de los 5628 locales comerciales del centro cordobés dan a la calle. Los que están vacíos equivalen a 7,3%; ese porcentaje salta al 15,11% en el caso de los que están en galerías.
Un panorama complejo
La calle Florida, en CABA, de un pasado de glamour a la lucha diaria: uno de sus íconos es la galería Güemes. Una de las primeras galerías de la ciudad fue, en la década del ’20, el Pasaje Muñoz. El número fue creciendo en los ’40, hasta ser parte del perfil céntrico junto con las peatonales. El nivel de ocupación es heterogéneo: en 209 cuadras relevaron 30 galerías.
La Cinerama (donde funciona un cine) apenas tiene 1,76% de locales vacíos, mientras que la Cabildo y el Paseo del Fundador muestran ocupación completa. La contracara son Paseo del Centro (desocupada en un 66,67%), Galería Argenta (54%) y Libertad Mitre (43%). Entre unas y otras hay pocas cuadras de diferencia.
Lucas Péndola, titular del Colegio Inmobiliario, señala a LA NACION que la mayor vacancia en las galerías se explica por el cambio de hábito de compra de los consumidores: “Tienen poco tráfico peatonal, hay nuevos puntos comerciales en diferentes zonas de la ciudad y la gente ya no se traslada al centro. El panorama en general de todo el centro es complejo y eso aumenta en el caso de las galerías. La gente prefiere consumir en locales de cercanía”.
La influencia del e-commerce
Galería Florida, en el 251, tuvo su época de esplendor en los años 40 y 50. Piccardo, consultor especializado en temas comerciales, asegura que el de las galerías con alta vacancia no es un problema de una ciudad en particular, sino que pasa por el modelo de negocios. “Los comercios que dan a la calle, por más que tengan menos flujo por la caída del poder adquisitivo, tienen otro concepto. Las galerías requieren que la gente ingrese, no es una circulación natural, necesitan de atractivos, de ‘destinos’ que induzcan la entrada”.
Señala que, en general, en todas las ciudades las galerías fueron perdiendo esos atractivos y, “entonces, no hay motivo para entrar”. Las que tienen más tránsito son aquellas que constituyen un paso entre una calle y otra. En cambio, las que son un cul de sac (“callejón sin salida”) son las más complicadas.
La especialización como solución
Piccardo entiende que una salida –“no para que haya un auge, sino para que haya sobrevida”– es la especialización. “Hay experiencias en el mundo en ese sentido. Hay que generar un motivo que atraiga. Por ejemplo, el saber que se puede encontrar todo de una determinada categoría, de un rubro. En cambio, si hay una juguetería, una escribanía, un local vacío, uno que hace sellos no atrae, no hay un eje. Concentrar la oferta de un mismo rubro es un camino”, añade.
La galería Bond Street sobre la avenida Santa Fe en Barrio Norte es un ejemplo de un espacio comercial especializado que sigue funcionando: locales con tatuadores, moda rockera y alternativa.
La realidad de los microcentros
Desde la pospandemia, la sostenibilidad de los microcentros se profundizó. Sebastián Lopes Perea, consultor y director de Marketing y Estadística, plantea que fueron perdiendo atractivos y que, para reactivarlos, necesitan de propuestas diferentes que interesen a la gente. “Un eje con potencia genera un clúster”, resume.
Péndola aporta que “el mercado comercial del centro de Córdoba no presenta una crisis generalizada, sino un proceso de transformación”. La demanda persiste, pero se orienta hacia formatos más eficientes, visibles y adaptados al comportamiento actual del consumidor.
Insiste en que la vacancia se concentra en determinados activos que enfrentan desafíos estructurales, “lo que plantea la necesidad de repensar estrategias de gestión, reconversión y posicionamiento”.
Por Gabriela Origlia
Fuente: LA NACION



