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EXPERTOS EN ARQUITECTURA DICEN QUE LOS ESPACIOS ABIERTOS SON PERJUDICIALES PARA LA SALUD MENTAL
DESDE ESPACIOS INTEGRADOS HASTA APARTAMENTOS COMPACTOS, LOS ESPECIALISTAS EXPLICAN CÓMO LOS DISEÑOS DE PLANTA ABIERTA INFLUYEN EN EL BIENESTAR.
29 de julio de 2026
17:22
6 minutos de lectura

Los espacios abiertos suscitan debates sobre la privacidad, la concentración y el bienestar.
Desde la cocina integrada hasta el despacho en el salón, la distribución diáfana redefinió la forma de vida en las últimas décadas. Si bien hoy se asocia con la practicidad, la amplitud y la convivencia, esta configuración, sin embargo, surgió mucho antes de convertirse en tendencia y, actualmente, también suscita debates sobre la privacidad, la concentración y el bienestar.
El concepto comenzó a ganar popularidad en el siglo XX en Estados Unidos, impulsado por el arquitecto Frank Lloyd Wright.
En contraposición a los ambientes compartimentados, Wright abogaba por espacios más fluidos, capaces de fomentar la circulación, la convivencia y la conexión visual entre las habitaciones. Uno de los primeros ejemplos de este enfoque es la Casa Willey, diseñada en 1934 en Minnesota. Construida con ladrillo rojo y madera de ciprés, la residencia fue concebida para eliminar las barreras visuales entre las estancias principales. Frank Lloyd Wright integró el salón y el comedor en un único espacio y separó la cocina únicamente por una pequeña estantería.
EL AUGE DE LOS LOFTS
Unas décadas más tarde, esta configuración adquiriría una nueva interpretación en Nueva York con el surgimiento de los lofts. A partir de las décadas de 1950 y 1960, la desindustrialización de barrios como SoHo y Tribeca dejó fábricas y almacenes vacíos, que comenzaron a ser ocupados por artistas que buscaban espacios amplios, luminosos y accesibles para vivir y crear.
Hoy, el concepto está experimentando una nueva fase. Impulsado por la revalorización de los centros urbanos y la reducción del tamaño de las propiedades, se convirtió prácticamente en la norma en los estudios, apartamentos que rara vez superan los 30 m².
Pero, ¿cómo influye exactamente este modelo en el bienestar y la salud mental de quienes lo habitan? Si bien los estudios de neuroarquitectura señalan beneficios como una mayor entrada de luz natural, ventilación cruzada y una sensación de amplitud, la falta de privacidad, áreas de refugio y límites claros entre los ambientes puede contribuir al estrés, la sobrecarga mental y la dificultad para desconectar.
¿ES LA PLANTA ABIERTA LA VILLANA?
A pesar de las críticas, la distribución diáfana dista mucho de ser el principal problema. Mayor luz natural y ventilación, sensación de amplitud y fomento de la interacción entre los residentes se encuentran entre sus principales ventajas.
La percepción del arquitecto encuentra respaldo científico. El estudio “Flexibilidad del hogar y bienestar psicológico de los residentes“ concluyó que las viviendas capaces de ofrecer flexibilidad, adaptabilidad y una sensación de control tienden a promover una mayor felicidad, autonomía, satisfacción y calidad de vida.
Quizás haya un punto clave aquí: la percepción de control. Cuando hablamos de eso, inevitablemente hablamos de flexibilidad. Un espacio diáfano ofrece numerosas ventajas, pero también debe proporcionar mecanismos —a través de la distribución o de ciertos elementos— para que pueda crear momentos de refugio.
Esta necesidad se hace aún más evidente ante los cambios en la estructura familiar. Con el auge de los hogares multigeneracionales, aumenta la demanda de entornos que permitan conciliar la convivencia y la privacidad.
Para Crízel, este es uno de los principales retos de la arquitectura contemporánea. “Por primera vez en la historia de la humanidad, logramos que hasta cinco generaciones convivan simultáneamente en una misma familia. Al trasladar esto al diseño, la planta abierta genera conflictos generacionales.
CÓMO CREAR ESPACIOS DE REFUGIO
Crear zonas de refugio no implica necesariamente construir muros. Pequeñas intervenciones pueden definir diferentes usos y aumentar la sensación de privacidad. Tabiques calados o translúcidos, estanterías, cambios en el suelo, alfombras, variaciones en la iluminación e incluso el propio mobiliario ayudan a crear zonas diferenciadas sin comprometer la continuidad visual del entorno.
Tener la posibilidad de alejarse de esa escena proporciona una importante recuperación emocional. Para la arquitecta, ofrecer al residente la posibilidad de retirarse, aun permaneciendo en un espacio integrado, es esencial para preservar la individualidad y garantizar que el hogar siga siendo un lugar de descanso, equilibrio y bienestar.
Fuente: O Globo/GDA
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