
Balcones alternados y plantas: las claves de una torre en Belgrano que “mejora con el tiempo”
La propuesta del Arq. Carlos Levit junto al estudio Del Puerto-Sardin Arquitectura para la obra Virrey Loreto busca conciliar singularidad arquitectónica y escala humana, estableciendo una relación empática con el peatón y con quienes habitan el edificio.
Una de las estrategias es la alternancia de balcones, que junto al desplazamiento sucesivo de losas y canteros fragmenta la masa edilicia.
Las dobles alturas y la incorporación de vegetación construyen una fachada dinámica, capaz de enriquecer la experiencia urbana y residencial.
Para los proyectistas, la materialidad del edificio se estructura a partir del protagonismo del hormigón visto.
Este lenguaje se complementa con revestimientos cementicios de tonos verdes y acabado artesanal, que aportan una dimensión más natural y establecen un diálogo con la vegetación.
La incorporación de especies nativas y diversas favorece la sostenibilidad, el mantenimiento y la variación estacional del edificio, reforzando su integración con el entorno y su expresividad a lo largo del año.
¿Cómo se tradujo esa búsqueda conceptual de “pieza escultórica a escala urbana” en decisiones de proyecto?
El proyecto busca trasladar a la vivienda colectiva cualidades habitualmente asociadas a la casa, mediante expansiones generosas y apropiables.
A diferencia de los balcones lineales característicos de muchas torres construidas en la zona entre 1970 y 1990, estas terrazas están concebidas como ámbitos de uso efectivo, capaces de albergar actividades cotidianas y fortalecer el vínculo con el paisaje arbolado.
El edificio se configura como un tótem.
Recursos para establecer una relación más empática entre la arquitectura en altura y la experiencia urbana
La estrategia de humanización de la escala también incorpora recursos de mediación espacial y urbana. En los laterales, lamas de madera filtran las visuales hacia las construcciones vecinas y mejoran las condiciones de privacidad.
A nivel de acceso, un hall de doble altura, transparente y abierto hacia la calle, diluye los límites entre espacio público y privado, favoreciendo una experiencia urbana más permeable y vinculando visualmente los espacios comunes del edificio con la ciudad.
¿Cómo dialogan naturaleza y artificio en el proyecto, y cómo ayuda a otorgar identidad al edificio?
La estrategia material y paisajística busca construir una arquitectura capaz de mejorar con el tiempo. A través de materiales durables y de escaso mantenimiento, combinados con vegetación, el edificio incorpora una dimensión evolutiva en la que naturaleza y arquitectura se integran para consolidar una identidad que se enriquece con el tiempo.
El vínculo entre expresión arquitectónica, valor urbano y mercado
El principal desafío consiste en conciliar las demandas del mercado inmobiliario con una arquitectura orientada a la calidad de vida y al aporte urbano. Más allá de su viabilidad comercial, el proyecto busca ofrecer espacios habitables de calidad y fortalecer la relación entre los residentes y la ciudad.
La aspiración es que el edificio trascienda su condición de producto inmobiliario para convertirse en un bien colectivo, capaz de enriquecer el paisaje urbano, dialogar con su contexto y ser valorado tanto por sus habitantes como por la comunidad.
Ficha técnica
Ubicación: Virrey Loreto 2030, CABA
Superficie: 5200 m²
Proyecto: Arq. Carlos Levit + Del Puerto-Sardin Arquitectura
Dirección de obra: Arq. Carlos Levit
Colaboradores: Arqs. Martín Fernández y Diego Cohen
Construcción: Gedif Construcciones
Asesor estructural: Ing. Eduardo Diner
Asesor sanitario: Ing. Juan José López
Asesor eléctrico: Fernando Laguzzi
Fuente: Florencia Bellino (especial para ARQ)
Link Original: https://www.clarin.com/arq/balcones-alternados-plantas-claves-torre-belgrano-mejora-tiempo_0_NmPz9cLITo.html



