Carl Emberson, líder en Punta Mita: La importancia de fracasar y renacer en el camino al éxito

Carl Emberson, líder en Punta Mita: La importancia de fracasar y renacer en el camino al éxito
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Carl Emberson, número uno de Punta Mita: “Fracasar y volver a empezar te forma”

LA INSPIRADORA HISTORIA DE CARL EMBERSON, EL HOMBRE QUE MANEJA EL COMPLEJO RESIDENCIAL DE LUJO EN PUNTA MITA, MÉXICO, Y SUEÑA CON REGRESAR A SUDAMÉRICA.

10 de julio de 2026

19:14

Carla Quiroga

Carl Emberson es un apasionado del golf y su historia inspira. El hombre que maneja el complejo residencial de lujo y destino turístico Punta Mita en México nació en la Polinesia, en Suva, la capital de Fiyi, y desde hace más de 35 años trabaja en la industria de la hotelería. Hoy es el número uno de un emprendimiento inmobiliario de 750 hectáreas ubicado en la Riviera Nayarit, en la costa oeste de México, con 27 barrios, dos hoteles cinco estrellas, dos más en construcción y casas que oscilan entre los US$3 millones y los US$40 millones.

Punta Mita, además, es uno de los destinos preferidos de los americanos y canadienses de alto poder adquisitivo y el lugar elegido por muchas estrellas del espectáculo para pasar sus días de descanso.

Su infancia nada tiene que ver con el mundo en el que se mueve hoy. Una casa a orillas de un río, un pueblo fiyiano enfrente y los primos como vecinos. “La vida giraba en torno al aire libre”, recuerda. Ese entorno dejó una marca temprana. Emberson suele explicar que su idea de hospitalidad no nació en un aula de la escuela de Suiza donde estudió hotelería, sino en ese contacto cotidiano con una comunidad donde el vínculo con el otro siempre fue central.

En su historia aparece un vínculo con la realeza. Su abuela Matilda era originaria de Tonga y prima de la reina. La familia recibió una isla como legado, con una condición: debía haber siempre un Emberson viviendo allí. La propiedad no implica títulos —toda la tierra en Tonga pertenece a la Corona—, pero sí una continuidad simbólica que aún se mantiene.

Más determinante fue la influencia de su padre, que fue entrenador del equipo de rugby de Suva y de la selección nacional. De él heredó la disciplina y una idea concreta sobre el trato con los demás. “Escuchar antes de hablar” es el consejo que repite.

A los 11 años dejó la isla. Sus padres lo enviaron como pupilo a St Ignatius College Riverview, en Sídney, Australia. El primer año fue duro, lloré mucho, admite. Con el tiempo, el colegio se convirtió en un espacio de pertenencia. El deporte fue un eje en esa etapa. Emberson llegó a integrar el primer equipo de rugby y fue capitán. Sin embargo, ese camino no se proyectó como carrera profesional.

Al terminar el colegio probó estudiar Derecho en la universidad Macquarie. Duró seis meses. “No era lo mío”, sintetiza. Ese momento fue un punto de inflexión en su vida hasta que apareció una oportunidad: trabajar como camarero en el restaurante Beachcomber Island Theatre.

La escena es precisa. Un primer turno, una bandeja y una copa. “Descubrí mi pasión el día que serví mi primera bebida”, recuerda. Esa experiencia lo conectó con sus raíces: un ADN muy vinculado con el servicio de la hospitalidad.

Los años siguientes fueron de aprendizaje práctico. Pasó por todos los roles posibles: lavaplatos, ayudante de cocina, mozo, anfitrión. A los 20 años le ofrecieron dirigir uno de esos restaurantes en Sídney. “Fue un desafío grande y una experiencia que me marcó”, recuerda.

En 1984 ingresó como supervisor de banquetes en el Hyatt Kingsgate en Sídney, donde trabajó en el Hilton Kensington y luego se instaló en Suiza para estudiar en Les Roches. Allí conoció a su esposa, Sabine, con quien lleva 37 años de casado.

El vínculo con América del Sur se consolidó a mediados de los 80. En Punta del Este, junto a Sabine, abrió La Pomme, un bistró francés que se convirtió en un punto de referencia durante varias temporadas. “Aprendí muchas lecciones en esas montañas, pero una que me acompaña hasta el día de hoy: la capacidad de cambiar de rumbo y dirección rápidamente si las condiciones cambian significativamente,” profundiza.

A comienzos de los años 90 se instaló en Buenos Aires y abrió el primer restaurante de Puerto Madero, Bice. La etapa estuvo marcada por el movimiento constante y varias crisis. Algunos proyectos no prosperaron y otros debieron cerrarse. “Fracasar y volver a empezar te forma”, reconoce.

A fines de los 90 tomó una decisión estratégica: volver a la hotelería. En 1999 regresó a Hyatt, esta vez en Acapulco, México, como subgerente ejecutivo. A partir de ahí, su carrera se consolidó dentro de la cadena.

En 2010 llegó a Punta Mita para dirigir el St. Regis, un hotel que tomó en bancarrota y al que en poco tiempo llevó a convertirse en el mejor de México y octavo del mundo según Trip Advisor. Era, en términos personales, un objetivo cumplido: gestionar un resort con campo de golf. “Siempre quise eso”, dice.

Hoy, Carl Emberson sigue trabajando para hacer crecer Punta Mita, donde el número de casas ha aumentado de 230 a 680 y su objetivo es llegar a las 1000. Su historia refleja un recorrido que mantiene una lógica: aprender en movimiento.

De cara al futuro, sueña con una vida de retiro en Punta del Este y “volcar lo aprendido” en proyectos de Argentina y Uruguay. Sigue sintiendo estos países como su hogar y el de su esposa.

Fuente: Carla Quiroga

Link Original: https://www.lanacion.com.ar/propiedades/carl-emberson-numero-uno-de-punta-mita-fracasar-y-volver-a-empezar-te-forma-nid10072026/

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Pablo Espósito
Broker Owner RE/MAX BURÓ II

Comencé mi etapa como agente inmobiliario en RE/MAX BURÓ, en el barrio de Belgrano. Descubrí mi mayor pasión, los Bienes Raíces.
Logré desarrollarme personal y profesionalmente, convirtiéndome en BROKER OWNER de mi orgullo, RE/MAX BURÓ II.