Argentino Innovador en Proyectos Inmobiliarios: Cómo Superar el Aumento de Costos de Construcción en Dólares

Argentino Innovador en Proyectos Inmobiliarios: Cómo Superar el Aumento de Costos de Construcción en Dólares
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Es argentino, hace proyectos inmobiliarios y encontró la vuelta para que la suba del costo de construcción en dólares no sea un problema

A diferencia del negocio tradicional, apalanca las obras en el mercado de capitales.

8 de septiembre de 2026 – 09:25

Manuela Viñales

Ignacio Aldazabal fundó HA Emprendimientos basado en un modelo de negocios que no está centrado en la preventa. En un mercado inmobiliario jaqueado por el aumento del costo de construcción, que en dólares se disparó más de 140% desde septiembre de 2023, Aldazabal creó HA Emprendimientos por pedido de los propios clientes en la empresa fundada por su abuelo.

Es la quinta generación de una familia vinculada al mercado de capitales argentino desde 1890. Creció en un entorno donde la administración del patrimonio y las inversiones eran parte de la actividad familiar, con una mirada puesta en el largo plazo y la diversificación. Su lógica fue trasladar al real estate una metodología proveniente del mundo financiero: analizar mercados, detectar oportunidades, estructurar inversiones y evaluar cada proyecto en función de su potencial. “No hay que mirar el real estate como desarrollo y construcción de metros cuadrados, sino como una alternativa de inversión”, afirma.

Se jugó con un modelo de negocios diferente. Para empezar, no realiza preventas para financiar las obras que construye. Es decir, se asegura tener todo el capital desde el momento en que arranca la construcción. “De esta manera no corremos el riesgo de malvender los departamentos por necesidad de liquidez”, explica el empresario que es director y socio de Aldazabal y Cía, creada hace 136 años, dedicada a la administración de fondos personales y corporativos. “Los mismos clientes nos empezaron a pedir consejos sobre dónde invertir en ladrillos y definimos empezar a construir”, continúa la charla con LA NACION.

La compañía comenzó desarrollando únicamente en el país, pero fueron sus propios inversores quienes pidieron opciones fuera del territorio nacional. Así surgió la idea de construir en Uruguay y en Miami. Arrancaron por el país vecino y, como el mercado quedaba chico para determinados montos de inversión, hace unos cinco años llegaron a Florida, específicamente a Miami.

“Nunca negociamos la ubicación; todos los proyectos están bien ubicados”, afirma Aldazabal, aclarando que de esa forma tienen una garantía de resguardo de la inversión, además de reducir el riesgo tanto respecto de la apreciación futura del activo como de la renta que pueda generar.

En Miami, levantaron US$110 millones para construir una torre de 35 pisos y 328 unidades en la zona de Edgewater, que estará lista en el segundo trimestre de 2028. “Los departamentos no se comercializan de manera individual, sino que los inversores adquieren participaciones de capital (equity) en el emprendimiento”, detalla el modelo de negocio.

De esta manera, el emprendimiento permanece bajo la titularidad de un único propietario societario. Una vez finalizada la obra, una empresa especializada se encarga de alquilar y administrar las unidades. Cuando el inmueble alcanza una renta anual estabilizada, se pone a la venta el edificio entero y, generalmente, es adquirido por un fondo institucional. “Así, los inversores recuperan el capital aportado y obtienen la rentabilidad generada por la operación”, señala Aldazabal. Se trata del modelo multifamily que sueña con traer a la Argentina. “El negocio no pasa por el alquiler sino por el monto en el que se vende, que se reparte entre los inversores”, refuerza. “Tenés doble cliente: el inquilino y el comprador institucional”.

Su estrategia es construir lo que los fondos buscan: edificios de entre 250 y 500 unidades, orientados principalmente a un público joven. Con la torre de Miami, Aldazabal estima alcanzar una rentabilidad cercana al 70% para los inversores de punta a punta, en un plazo estimado de cuatro años.

No es el primer edificio de este tipo que se construye en Florida. De hecho, afirma que no inventó la pólvora. “Esto es lo que se viene a la Argentina; es una forma profesional de encarar el real estate”, indica el especialista. Según explica, quienes invierten en ladrillos buscan obtener una renta, pero no quieren ocuparse de administrar una propiedad. “Este sistema apunta a sacarte ese problema de encima”.

¿Por qué no llegó el multifamily a la Argentina? No existe una única respuesta. Uno de los principales obstáculos es la ausencia de un mercado secundario, con compradores capaces de adquirir un edificio completo, asegura Aldazabal. En Estados Unidos, ese comprador final suele ser un fondo institucional, que incorpora el edificio completo a su cartera como un activo generador de renta. “En la Argentina, ese jugador todavía no está suficientemente desarrollado”, indica.

A esto se suman las normativas vigentes que complejizan las operaciones. “Si terminan de producirse cambios legislativos, como el desalojo exprés, y se sigue profundizando el mercado de capitales, queremos avanzar hacia un modelo multifamily de equity aquí”, sintetiza.

El negocio en la Argentina

Un análisis aparte merece el modelo de negocio que aplica en la Argentina. Arrancan el proyecto con la compra de la tierra y la fondean con inversores; luego la construcción la financian con instrumentos financieros. De esta manera, la empresa no depende de la venta anticipada de departamentos para terminar la construcción, lo que le permite evitar uno de los principales riesgos del modelo tradicional: desprenderse de unidades a precios bajos por una necesidad inmediata de caja.

Aldazabal afirma que la mirada financiera permite entender al mercado inmobiliario y al mercado de capitales como herramientas diferentes dentro de una estrategia de inversión: el real estate como activo tangible con potencial de renta y apreciación, y los activos financieros como instrumentos que, entre otras características, pueden aportar mayor liquidez.

Ejemplifica con uno de sus desarrollos locales, Grand Atlántida, ubicado en Puerto Madero, donde anteriormente funcionaba la ex Editorial Atlántida, sobre la calle Azopardo en el Bajo porteño. Este emprendimiento arrancó cuando el costo de construcción rondaba los US$600/m², pero luego se duplicó. Sin embargo, “esa diferencia no representó un problema para el desarrollador”. “Como habíamos vendido pocas unidades y no necesitábamos desprendernos de departamentos para financiarnos, pudimos esperar y hoy estamos comercializando las unidades con un valor de US$4500/m², con el nuevo costo de construcción cubierto”, relata.

Otra de las ventajas de este modelo de negocio es que, al no tener necesidad de vender por debajo del costo, no se castiga al inversor. “Cuidamos el valor de la unidad final, porque también está invertido nuestro capital”, relata Aldazabal. “La plusvalía se genera por no malvender las unidades”, resume. Y explica que, gracias a las herramientas financieras con las que fondean la obra, no necesitan bajar precios para conseguir caja. Esto significa que pueden fijar precios más cercanos a los del producto terminado desde una etapa media de construcción. Según Aldazabal, eso también evita que entren demasiados inversores especulativos que después quieran revender todos juntos, algo que puede destruir la plusvalía generada.

El futuro del real estate en Argentina

Si bien tienen proyectos en Uruguay y Estados Unidos, la Argentina concentra el 60% de los desarrollos, un mercado donde tienen tres emprendimientos en ejecución en los que planean más de US$140 millones en venta de unidades: Numa, en Bancalari, dentro del corredor norte; Sense Puerto de Olivos y Grand Atlántida.

Aunque la actividad se concentra en Buenos Aires, Aldazabal también destaca el potencial del interior del país, como San Juan y Neuquén. De cara a lo que viene, el empresario es optimista. “El mercado de capitales siempre anticipa lo que pasará con los bienes inmuebles”. Explica que, mientras el mercado financiero reacciona con rapidez, el real estate se mueve más lento.

Se refiere al largoplacismo que desafía a los ladrillos: entre tres y cuatro años desde la adquisición de la tierra, aunque pueden ser más en obras grandes.

Sin embargo, Aldazabal asegura que los dos mercados tienen más puntos en común de lo que parece. La mejora de la macroeconomía argentina comenzó a reflejarse primero en los activos financieros, mientras que el ladrillo todavía quedó rezagado. Desde diciembre de 2023, el índice Merval, medido en dólares, subió 86%, mientras que la paridad promedio de los bonos soberanos avanzó 123%.

En el mismo período, el precio de venta de los inmuebles

Pablo Espósito
Broker Owner RE/MAX BURÓ II

Comencé mi etapa como agente inmobiliario en RE/MAX BURÓ, en el barrio de Belgrano. Descubrí mi mayor pasión, los Bienes Raíces.
Logré desarrollarme personal y profesionalmente, convirtiéndome en BROKER OWNER de mi orgullo, RE/MAX BURÓ II.