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La psicología dice que las personas que tienen sus casas sucias tienen alto el cortisol
Diversos estudios señalaron que tener la vivienda limpia y organizada beneficia la salud mental.
25 de abril de 2026
20:47
EL TIEMPO (GDA)
Mantener una limpieza y orden del hogar adecuados puede influir en la salud mental. No solo es importante para evitar los malos olores, tener los asientos libres de objetos que impidan utilizarlos y obtener una apariencia armoniosa que le permita a tus invitados sentirse cómodos en tu espacio, sino que también puede influir en la salud mental.
Un estudio publicado por Personality and Social Psychology Bulletin reveló que las mujeres que describieron su espacio como desordenado, con proyectos sin terminar, fueron más propensas a sentirse fatigadas y deprimidas que aquellas que describieron su hogar como un refugio restaurador.
Las que solían tener su hogar sucio y sin un orden específico para sus pertenencias, presentaban niveles más altos del cortisol. Por esto es que en la investigación se menciona que “el desorden de los hogares es un factor que puede provocar una disminución de la concentración, con aumento de la confusión y la tensión”.
De acuerdo a los especialistas, “el desorden de los hogares es un factor que puede provocar una falta de concentración, confusión y tensión”.
¿Cómo es tu personalidad?
Debido a que puede existir una relación entre la personalidad y el estado de ánimo con la limpieza del hogar, la psicóloga y CEO del Centro de Terapia Breve, Ana Belén Medialdea, dividió el orden y la relación con sus personalidades en tres grupos, para el medio ABC.
- Primer grupo: Personas que ordenan diariamente sus espacios y su vivienda. Se caracterizan por ser disciplinadas, organizadas, tienen una fuerte sensación de control, disfrutan de un ambiente tranquilo y sin ruido visual. Además, suelen buscar estabilidad y claridad, aunque pueden desarrollar una personalidad obsesiva con respecto a la limpieza.
- Segundo grupo: Personas que organizan su hogar de manera ocasional. Mantienen el orden, pero no se obsesionan. Son flexibles y pragmáticas, aunque pueden estresarse cuando se acumula el desorden.
- Tercer grupo: Aquellos que no ordenan nunca. Suelen experimentar una “falta de estructura en sus pensamientos o en su vida en general”, lo que los lleva a sentirse abrumados, estresados y ansiosos.
Por Leidy Estefanía Rico Arboleda
EL TIEMPO (GDA)
Fuente: La Nación
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