
¿Las casas prefabricadas son realmente más baratas? La cuenta completa antes de comprar
Según las estimaciones, los costos adicionales podrían incrementar entre un 40% y un 80% los precios base.
22 de septiembre de 2026
18:00
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Al mirar el precio de una casa prefabricada hay que considerar todos sus adicionales para conocer el valor final.
Agregar en precios más bajos, tiempos de obra reducidos y un proceso más simple que el de una construcción tradicional. Esas son las ventajas que se enumeran cada vez que se habla de casas prefabricadas. Sin embargo, la pregunta que muchos compradores se hacen antes de avanzar es si realmente son más baratas. Y está bien que la duda surja porque, en rigor de verdad, la respuesta no es tan certera como parece, dado que el valor final depende de una serie de gastos que no siempre se mencionan o se tienen en cuenta.
Para desentrañar si son más económicas o no, el primer punto a analizar es el precio base que publican las empresas. Una casa prefabricada estándar de uno o dos dormitorios puede anunciarse entre valores que parecen muy competitivos frente a una obra tradicional. Pero ese número inicial suele incluir únicamente la estructura: paneles, perfilería, montaje y, en algunos casos, terminaciones básicas. Es decir, no contempla el terreno, ni los trabajos previos necesarios para que la vivienda pueda instalarse. Y ahí empieza la diferencia entre lo que se ve en el catálogo y lo que realmente se paga.
Para colocar una casa prefabricada se necesita una platea de hormigón o una base estructural equivalente, cuyo costo varía según el tamaño de la vivienda, la calidad del suelo y la zona del país. En muchos casos, esa platea representa un porcentaje significativo del presupuesto total y puede superar ampliamente lo que el comprador imaginaba.
A esto se suman las conexiones de servicios. La instalación eléctrica, el tendido de agua, el sistema de desagües y la conexión al gas no siempre están incluidos en el precio inicial. Algunas empresas ofrecen paquetes completos, pero otras dejan esos trabajos en manos del comprador, que debe contratar profesionales adicionales. Cada uno de esos rubros tiene costos propios y, dependiendo de la ubicación del terreno, pueden requerir obras complementarias.
Otro gasto que suele quedar fuera de la primera cuenta es el traslado. Las casas prefabricadas se fabrican en planta y se transportan al terreno en camiones especiales. Ese traslado se cobra por kilómetro y puede ser un monto considerable si el lote está lejos del centro de producción. Además, el acceso al terreno debe permitir el ingreso de vehículos de gran porte; si no es así, se requieren maniobras adicionales o incluso grúas, lo que agrega otro costo inesperado.
Las terminaciones son otro capítulo clave. Aunque muchas empresas ofrecen modelos “llave en mano”, la mayoría de las propuestas base incluyen terminaciones estándar que luego se pueden mejorar. Cambiar pisos, elegir revestimientos de mayor calidad, sumar aberturas de mejor prestación o incorporar sistemas de climatización más eficientes son decisiones que elevan el costo total. Y si bien es cierto que en una obra tradicional estas mejoras también existen, en las prefabricadas suelen ser necesarias para alcanzar un nivel de confort comparable.
Otro elemento son los permisos municipales. La construcción de una casa prefabricada requiere aprobación, planos y habilitación, igual que cualquier obra. Los costos de esos trámites dependen de cada municipio y pueden incluir tasas, derechos de construcción y honorarios profesionales. En algunos casos, el comprador debe contratar un arquitecto o maestro mayor de obras para presentar la documentación, lo que agrega otro gasto que no siempre se menciona en la etapa inicial.
Por último, está el factor mantenimiento. Las casas prefabricadas modernas tienen materiales de buena calidad y sistemas constructivos que mejoraron mucho en los últimos años. Sin embargo, algunos modelos requieren mantenimiento más frecuente que una vivienda tradicional, especialmente en zonas de alta humedad, temperaturas extremas o exposición directa al sol. Pinturas especiales, sellados y revisiones periódicas pueden ser necesarios para garantizar la durabilidad de la estructura.
Entonces, ¿son realmente más baratas? Cuando el comprador elige un modelo estándar, tiene un terreno listo para instalar, no necesita grandes mejoras y busca una solución rápida, sí. Pero cuando se suman platea, conexiones, traslado, permisos, terminaciones y mejoras, la diferencia con una obra tradicional puede achicarse o incluso desaparecer.
La cuenta completa
Para entender de qué números estamos hablando, hoy una casa prefabricada estándar parte de valores que sirven como referencia inicial, pero que no representan el costo final. Una vivienda de 30 m² a 40 m², con estructura tradicional de paneles y terminaciones básicas, suele arrancar entre US$12.000 y US$18.000. Los modelos de 50 m² a 60 m² se ubican en un rango aproximado de US$22.000 a US$30.000, mientras que una casa de 70 m² a 90 m² —ya con dos dormitorios y mayor nivel de confort— puede comenzar entre US$35.000 y US$50.000. En propuestas “llave en mano” de mejor calidad, con materiales superiores y mayor nivel de terminación, los valores iniciales pueden superar los US$60.000.
En cuanto a los gastos extras que pueden llegar a necesitarse, para una casa prefabricada de 50 m² a 60 m² cuyo precio base ronda US$22.000 a US$30.000, habría que considerar entre US$6000 a US$8500 de la platea de hormigón, entre US$3000 a US$6000 las conexiones de servicios, entre US$800 a US$2000 de transporte, entre US$700 a US$2000 de permisos municipales y entre US$2000 a US$6000 de terminaciones y mejoras adicionales. Es decir, una casa de US$34.000 podría irse a US$54.000. Lógicamente, se trata de valores orientativos y para un escenario donde nada sea cubierto por el proveedor y la infraestructura en el lugar de instalación sea nula.
Fuente: LA NACION
Link Original: https://www.lanacion.com.ar/propiedades/las-casas-prefabricadas-son-realmente-mas-baratas-la-cuenta-completa-antes-de-comprar-nid22092026/


