Precios y tendencias: las construcciones y remodelaciones que suman confort y revalorizan la casa
QUÉ REFORMAR, CUÁNTO CUESTA Y CÓMO PLANIFICAR LA OBRA PARA MEJORAR LA CASA SIN DESBORDAR EL PRESUPUESTO
* 18 de febrero de 2026
* 07:56
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Tras años de uso intensivo, muchas viviendas muestran desgaste y piden ajustes técnicos y funcionales. El inicio de un nuevo año suele vivirse como un período de comienzos. Cambian rutinas y prioridades y, con ellas, aparece una idea recurrente: vivir en una casa que funcione mejor. Esta idea no solo se trata de una cuestión estética. Tras años de uso intensivo —trabajo, descanso y vida social—, muchas viviendas muestran desgaste, espacios poco funcionales e instalaciones que piden actualización.
A veces no hace falta mudarse para renovarse y, otras veces, una nueva casa requiere ciertos cambios para adaptarse a sus habitantes. Sea como fuere, las reformas deben tener un enfoque práctico: mejorar confort, resolver problemas técnicos, optimizar metros cuadrados y, en lo posible, revalorizar la propiedad. De esta forma, el inicio de 2026 reactiva la pregunta clave: qué conviene reformar, cuánto cuesta y cómo planificar sin que la obra se descontrole.
Las motivaciones suelen dividirse entre uso y valor. Por un lado, vivir mejor; por otro, vender o alquilar en condiciones más ventajosas. Definir ese objetivo desde el inicio —y detectar qué problema concreto se quiere resolver— es la clave para evitar inversiones que no suman y para enfocar la obra donde realmente agrega valor.
Las reformas deben tener un enfoque práctico: mejorar confort, resolver problemas técnicos, optimizar metros cuadrados y, en lo posible, revalorizar la propiedad. En reformas, el presupuesto no se cuida solo “comprando mejor”. Se cuida, sobre todo, tomando decisiones antes de empezar. La planificación real incluye:
* Relevamiento del estado: humedad, cañerías, tablero eléctrico, pérdidas, ventilaciones, gas, pendientes de desagües.
* Definición del alcance: qué se toca y qué no, y qué pasa con lo que no se toca (por ejemplo, cambiar revestimientos sin revisar cañerías es una apuesta riesgosa).
* Prioridades por capas: primero estructura e instalaciones, luego terminaciones.
* Calendario: tiempos de obra + tiempos de compra (entregas, faltantes, importados, turnos).
* Presupuesto con margen: en obras de interior, agregar “un colchón” para imprevistos suele ser la diferencia entre terminar o “quedar a mitad de camino”.
En esa misma lógica, los especialistas insisten en la conveniencia de trabajar con un profesional. No como un lujo, sino como una forma de evitar gastos innecesarios y resolver la obra con conocimiento y experiencia. La idea es invertir mejor cada peso: decidir qué conviene hacer y qué no, para que la reforma no se diluya en detalles que encarecen sin aportar.
MODERNIZAR EL BAÑO
El baño es uno de los espacios más sensibles a la hora de encarar una reforma. No solo por su uso intensivo, sino porque concentra infraestructura crítica: agua, desagües y electricidad. Cualquier error en una obra suele traducirse en sobrecostos y demoliciones posteriores, mientras que una intervención bien resuelta mejora de manera directa la funcionalidad y el confort cotidiano.
El baño es uno de los ambientes más caros para remodelar y en que más se cambia en una casa, junto con la cocina. De acuerdo al último informe publicado por Reporte Inmobiliario de enero 2026, la refacción del baño mostró un incremento del 17,65% interanual en pesos (enero 2025 vs. enero 2026), mientras que, medida en dólares, se mantuvo prácticamente estable. Este comportamiento refleja una tendencia clara: aunque los costos locales siguen ajustándose, el valor de la obra en moneda estadounidense se movió menos en el período analizado, lo que explica por qué muchos propietarios evalúan avanzar con la reforma ahora y no postergarla.
Para un baño estándar de 3,75 m² y 2,5 metros de altura, el costo total estimado de una refacción integral asciende a US$5573 y en pesos $8.273.934, incluyendo mano de obra y materiales. El desglose permite dimensionar en qué rubros se concentra la inversión:
* Artefactos, griferías, sanitarios, cerámicas, mesadas y muebles: $4.333.352,50
* Instalación sanitaria con materiales: $899.492,99
* Mano de obra con colocación de revestimientos: $1.627.593,50
* Instalación eléctrica con materiales: $876.554
* Pintura: $534.941,09
El valor contempla una intervención profunda: cambio de cañerías de alimentación y desagües, reemplazo de artefactos y griferías, accesorios, bañera (incluso con hidromasaje), vanitory y espejo, colocación de luminarias, cerámicos de piso y pared, pintura general y actualización de bocas eléctricas, cableado y alimentación. Se trata, en definitiva, de una obra “de fondo”, que exige coordinación técnica y un diagnóstico preciso del estado previo para evitar sorpresas durante la ejecución.
REFACCIONAR LA COCINA
La cocina es, junto con el baño, uno de los ambientes más costosos de remodelar, pero también uno de los que más decisiones concentra. Aquí la obra no se limita a una mejora estética: define circulación, capacidad de guardado y el modo en que la vivienda se vincula con el área social.
La cocina es uno de los ambientes más costosos de reformar y donde más decisiones se concentran. Según el mismo último informe de Reporte Inmobiliario, la refacción de la cocina registró una suba del 15,83% interanual en pesos, mientras que en dólares bajó 4,83% en el mismo período. Esta combinación vuelve a poner sobre la mesa el dilema del momento de obra: en pesos continúa encareciéndose, pero en moneda se evidenció una baja.
Para una cocina de 5,6 m² y 2,5 metros de altura, el costo total estimado de una remodelación completa, según datos del informe, es de US$6220 y alrededor de $9.236.696,82, con el siguiente detalle de rubros principales:
* Griferías, artefactos, cerámicos, mesada y muebles: $4.272.621,50
* Instalación sanitaria con materiales: $815.603,44
* Colocación de mesada y muebles: $785.374,46
* Mano de obra con colocación de revestimientos: $1.589.149,67
* Instalación eléctrica con materiales: $749.711,10
* Instalación de gas con materiales: $565.733,85
* Pintura: $458.503,79
El relevamiento también contempla una reforma integral que incluye demolición, retiro de mobiliario y revestimientos existentes, cambio de cañerías de agua, desagües y gas, renovación total de grifería, artefactos, muebles y revestimientos, instalación eléctrica, luminarias y pintura.
En la práctica, la cocina es el ambiente donde se define la distribución y flujo de los espacios. Y el gran lugar de encuentro de los habitantes de la casa. Por eso, una tendencia transversal a muchos proyectos es la integración: abrir hacia el comedor, sumar una barra o redistribuir el espacio para ganar superficie de apoyo y guardado. Esa decisión, sin embargo, exige una planificación cuidadosa de las instalaciones. Prever puntos eléctricos suficientes para hornos, extractor, microondas, heladera y pequeños electrodomésticos es clave. Lo que no se resuelve en el plano suele aparecer después en forma de soluciones improvisadas que terminan perjudicando el resultado final de la obra y los costos previstos.
PINTAR: CAMBIAR MUCHO CON POCO
Pintar sigue siendo la forma más rápida de renovar una casa: es una obra acotada, sin demoliciones, aunque el resultado depende en gran parte de la preparación de las superficies. Si se cambia por completo los colores de las paredes o al menos de alguna de ellas, el impacto de renovación logra mucho con poco.
Es clave preparar bien las paredes antes de pintarlas, y más aún si se elige un color porque dejará más expuestas las imperfecciones. Según explica Guillermo Ortega, gerente de la red Sui Color, no existe un precio único. Como referencia, pintar una vivienda de 100 m² cuesta entre $800.000 y $900.000 en materiales y entre $2.000.000 y $3.000.000 en mano de obra, con valores que aumentan si hay arreglos, humedades o pinturas premium. La obra suele demandar entre cinco y ocho días, con equipos de dos a tres pintores.
En cuanto a las tendencias de 2026 predominan los tonos cálidos y naturales —beiges, tierras, verdes suaves y azules apagados—, con acentos más profundos. La clave es elegir colores acordes a la luz de los ambientes y al uso, para evitar repintar antes de tiempo.



