
“Se les deja de cerrar la puerta en la cara”: el Gobierno impulsa un proyecto para que los extranjeros puedan comprar campos de forma ilimitada
El Senado debate este jueves la reforma que flexibiliza la compra de campos de inversiones de otros países. Luego de la norma de 2011, el límite es del 15% a nivel nacional y de 1.000 hectáreas en la zona núcleo.
Este jueves, el Senado se ocupará del proyecto de ley que impulsa el Gobierno para modificar la Ley 26.737 de Tierras Rurales. Este cambio forma parte de un paquete de normas orientadas a la inviolabilidad de la propiedad privada. La principal novedad es la eliminación de las restricciones actuales que impiden a los extranjeros comprar tierras en el país.
El vocero presidencial, Adrián Ravier, defendió la reforma al afirmar que la Ley de Tierras sancionada en 2011 “criminalizó de facto la compra de tierras por parte de extranjeros”. Según Ravier, esto contradice “el espíritu de la Constitución, que reconoce los mismos derechos civiles a nacionales y extranjeros y promueve la inmigración de quienes vienen a trabajar y producir”.
Ravier mencionó en la conferencia de prensa que las restricciones actuales frenan inversiones significativas, especialmente en el sector foresto-industrial de las provincias del NEA, Cuyo y la Patagonia, donde existen “proyectos millonarios que no pueden desarrollarse por estas trabas”.
El funcionario subrayó que el proyecto establece una clara diferenciación entre los inversores privados y los Estados extranjeros. La iniciativa endurece así los controles sobre gobiernos extranjeros, sus empresas y las sociedades que controlan. “Actualmente pueden comprar hasta 1.000 hectáreas libremente, pero con esta ley van a precisar autorización específica. Cualquier intento de eludir esos controles mediante testaferros será considerado una simulación ilícita”, afirmó.
El objetivo de la reforma es claro: “Al poder estatal extranjero se lo controla más que nunca, mientras que a los productores e inversores genuinos se les deja de cerrar la puerta en la cara”.
Actualmente, la Ley de Tierras Rurales N° 26.737, sancionada en 2011, establece que los extranjeros no pueden superar el 15% del total de tierras rurales a nivel nacional, provincial y municipal. En la zona núcleo, donde se concentran los campos de mayor productividad del país, hay un tope de 1.000 hectáreas. Además, prohíbe la venta de campos que incluyan o limiten con cuerpos de agua permanentes, zonas de glaciares o áreas de frontera.
Según datos oficiales, Argentina cuenta con una superficie continental de 279,1 millones de hectáreas, de las cuales unas 266,7 millones son tierras rurales. Alrededor de 16,2 millones de hectáreas están en manos extranjeras, lo que representa el 6% del total.
Lucas Palma, presidente de la Cámara Inmobiliaria Rural (CAIR), destacó que las tierras en manos de extranjeros están muy por debajo del límite legal vigente. En provincias como Salta, La Rioja, Catamarca y Corrientes, la extranjerización oscila entre el 10% y el 13%, acercándose al tope permitido. En la región núcleo, históricamente se registran los menores porcentajes de tierras rurales en manos de extranjeros, con Buenos Aires en el 2,87%, Córdoba en el 1,21% y Santa Fe en el 1,71%.
Federico Nordheimer, titular de Nordheimer Campos y Estancias, mencionó que el debate sobre la modificación de la Ley de Tierras vuelve a poner sobre la mesa uno de los temores más arraigados del imaginario argentino: que los extranjeros compren nuestro campo. Aunque es un miedo comprensible, quienes están en el mercado inmobiliario rural saben que la realidad del sector es diferente.
Respecto al impacto de la reforma sobre el valor de la tierra, Nordheimer sostuvo que no depende solo de la flexibilización del régimen para inversores extranjeros, sino del conjunto de medidas económicas que mejoren la rentabilidad del sector.
Palma explicó que lo que realmente puede aumentar el valor de los campos son políticas como la eliminación de las retenciones y reglas de juego claras. Esto permitiría que Argentina recupere terreno y se acerque a los valores internacionales, donde una hectárea agrícola en la zona núcleo cotiza entre US$ 17.000 y US$ 20.000, montos que aún están por debajo de los registrados en países vecinos.
Nordheimer añadió que la reforma podría abrir un espacio genuino para el capital extranjero en proyectos a largo plazo y alta inversión, como el desarrollo de zonas con riego o cultivos permanentes, que requieren años para alcanzar una cosecha rentable. Argentina posee tierras y condiciones agroclimáticas favorables, pero enfrenta la limitación de la falta de capital dispuesto a esperar retornos diferidos.
La participación de capital extranjero en la propiedad de tierras rurales es un fenómeno extendido en Sudamérica, pero cada país tiene diferentes mecanismos de regulación. En Paraguay, entre el 14,2% y el 19,4% de la superficie nacional pertenece a propietarios extranjeros. En Uruguay, se estima que alrededor de 2,2 millones de hectáreas están bajo el control de grupos corporativos y capitales extranjeros. Por su parte, Brasil tiene restricciones históricas a la propiedad extranjera que limitan la propiedad al 25% del territorio de cada municipio.
Fuente: Esteban Fuentes
Link Original: https://www.clarin.com/rural/deja-cerrar-puerta-cara-gobierno-impulsa-proyecto-extranjeros-puedan-comprar-campos-forma-ilimitada_0_dia1ut6Qi7.html


