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Convierten un convento del 1800 en un proyecto de lujo: cuánto cuesta un departamento
La zona combina antiguas casas residenciales con viviendas modernas y edificios de poca altura.
28 de abril de 2026 – 07:33
“La París de Latinoamérica” es uno de los tantos apodos que recibe la ciudad de Buenos Aires. Gracias a su arquitectura con influencias francesas, españolas e italianas, el centro porteño suele ser comparado con las principales capitales europeas. Sin embargo, la mezcla de lo extranjero con lo autóctono y de lo tradicional con lo moderno es lo que hace realmente interesante a la urbe.
Uno de los barrios en los que se aprecia este fenómeno es Villa Devoto. Ubicado al noroeste de CABA, y conocido como el “Jardín de la Ciudad” por sus plazas y calles arboladas, combina antiguas casas residenciales con viviendas modernas y edificios de poca altura. “El corazón del barrio todavía alberga impronta colonial, mansiones de estilo inglés y edificios de estilo ecléctico”, ejemplificó Martín Pinus, fundador y director de la inmobiliaria homónima.
El aspecto arquitectónico diferencial, sumado a su variada oferta culinaria y su impronta cultural, ha posicionado a Devoto como uno de los barrios más “cools” del mundo.
Devoto ocupa el décimo puesto en el ranking de los barrios con las propiedades más caras de la Ciudad. El metro cuadrado cotiza a USD 2752/m², el mismo valor que Recoleta, pero por debajo de Puerto Madero, con USD 6148/m²; Núñez, USD 3403/m²; y Palermo, USD 3390/m². Y por arriba de Villa Crespo con USD 2538/m² y Caballito USD 2449/m², según el último índice de Zonaprop.
Los desarrolladores coinciden en que Devoto es un barrio que crece bien, respetando la historia y su idiosincrasia. “Combinando sus casas amplias con una nueva infraestructura de servicios y negocios, principalmente alrededor de la plaza Arenales, la zona más cara donde el m² de las nuevas edificaciones no baja de USD 4000/m²”, explica Martín Piantoni, CEO de Alton Desarrollos.
Un barrio en transformación
Es en este crisol arquitectónico y cultural donde comienzan a producirse resignificaciones cada vez más interesantes. Espacios históricos que actualizan y transforman su función, pero sin renunciar a su esencia.
Un antiguo convento, ubicado en la calle Pareja al 3600, a dos cuadras de la Plaza Arenales, representa un claro ejemplo de este proceso. El edificio fue adquirido en 1897 por la congregación religiosa Hijas de Nuestra Señora de la Misericordia y durante 120 años albergó generaciones de monjas entre sus paredes.
En el 2017, su finalidad comenzó a tambalear y el esplendor de sus épocas doradas se alejó cada vez más. “Estaba prácticamente en desuso, dados los altos costos de mantenimiento que suponía”, indica Pinus. Durante los últimos años, el convento funcionaba como geriátrico y enfermería de las pocas hermanas que continuaban viviendo allí.
Las religiosas pusieron en venta la parcela histórica de 3000 metros cuadrados, compuesta por claustros, una capilla, patios y una cocina, y finalmente se mudaron a otra sede de la organización. Este hito marcó el fin de uno de los capítulos del edificio, convirtiéndolo en un lienzo en blanco para los desarrolladores.
La reconversión: de convento a polo residencial
En 2018 comenzó una nueva etapa con una finalidad cada vez más lejana a su función religiosa y acercándose al diseño y a la arquitectura. De hecho, ese año, el edificio fue seleccionado para realizar la exposición de Casa FOA. Este evento marcó la antesala de su uso actual: de convento a desarrollo inmobiliario.
La obra comenzó en 2019 y el emprendimiento adquirió el nombre de El Convento. Dos de los detalles más característicos que mantiene la edificación son los claustros convertidos en viviendas y la entrada original, por la calle Pareja. La idea era poner en valor este patrimonio.
Hoy el emprendimiento ya terminado tiene 41 unidades, divididas en dos: el casco histórico con 17 lofts de dos y cuatro ambientes y la torre nueva con departamentos de tres y cuatro ambientes.
Durante la reconversión se respetó la estructura del casco, pasillos y la fachada, además de los pisos centenarios con baldosas originales de Savona, en Liguria, Italia. Se comercializan unidades valuadas en USD 850.000.
Además de su uso residencial, en el complejo hay locales gastronómicos y espacios recreativos, contribuyendo a la transformación del barrio y a su creciente popularidad.
Por Manuela Viñales
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