
Así es la torre más alta del país en Puerto Madero: departamentos de hasta US$ 9,5 millones y amenities de lujo
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EN EL ALVEAR TOWER, LOS DEPARTAMENTOS PARTEN DE LOS US$ 760.000.
EN EL MERCADO AFIRMAN QUE HAY ESPACIO PARA PROYECTOS SIMILARES.
La torre más alta de Argentina está en Puerto Madero. Los contornos de los edificios de Puerto Madero reperfilaron la cara de Buenos Aires en esa zona de la ciudad que descansa la mirada en el río. Uno de los rascacielos más imponentes es, sin duda, el Alvear Tower. Este gigante de hormigón, hierro y vidrio elevó la vara de altura e introdujo un nuevo concepto en la oferta inmobiliaria local orientada a servicios de lujo. Es un segmento que, consideran los especialistas, tiene espacio para crecer.
Inaugurada en 2019 sobre un terreno de 6600 m², la torre buscó trasladar al mercado residencial la experiencia de un hotel cinco estrellas: spa, room service, piscinas, sky bar y servicios exclusivos para residentes.
Hoy, quienes quieren acceder a ese nivel de lujo y exclusividad pagan elevados precios por metro cuadrado. Según datos de Argenprop, las unidades de la torre se ofrecen desde US$ 760.000 hasta US$ 9.500.000. Excluyendo los pisos enteros, el valor promedio asciende a US$ 1.259.639, con un precio de US$ 9.322 por m², prácticamente el doble del promedio de Puerto Madero. Las expensas, en tanto, parten de $1.000.000 mensuales.
Andrés Kalwill, director de Nuevos Desarrollos del Grupo Alvear, sostiene que el diferencial del proyecto fue combinar viviendas con servicios propios de un hotel cinco estrellas. “Se constituye como un edificio absolutamente emblemático de la ciudad, como lo fue en su momento el Kavanagh, y con un nivel muy alto de confort y amenities”, explica a Clarín Propiedades.
Vivir a 235 metros de altura
Su piso 54, el más alto, que es como si fuera el equivalente de un piso 70, tiene un espacio público para quienes residen en la torre. “No importa en qué piso vivas: todos los residentes pueden acceder al piso 54 y disfrutar las mejores vistas de la ciudad”, explica el ejecutivo del grupo que creó el proyecto. Comenta, además, que les produce orgullo que haya servido como modelo de servicios para edificios que se han ido desarrollando en años posteriores.
En el mercado también dan cuenta de la innovación conceptual que incorporó la mole: “La historia de la Alvear Tower está íntimamente vinculada a los estándares de lujo globales. Es el primer emprendimiento para vivienda del grupo desarrollador con reconocida experiencia en la industria hotelera, perfumista y retail, que comenzó con la adquisición de activos como el emblemático Alvear Palace Hotel en 1983”, apunta Martin Pinus, titular de la firma de Real State que lleva su nombre. Este bróker tiene disponibles para el público más exigente unidades desde los 87 m² hasta los 470 m², con precios por m² de entre US$ 7.000 y US$ 13.000.
Para Gonzalo Villanustre, el CEO de Argenprop, la Alvear Tower terminó de dar forma al Puerto Madero que conocemos hoy. “Con 235 metros, fue el primer edificio argentino en pasar los 200 (el récord previo lo tenía Renoir II, con 179) y eso solo ya cambió la silueta de Buenos Aires”, sintetiza.
El desafío de construir una torre de 235 metros
Para llegar a la inauguración de esta obra monumental en 2019, se tuvieron que superar unos cuántos retos. A lo largo de la construcción de la torre, hubo numerosos desafíos para la ingeniería, por la envergadura del proyecto y su altura. “El lugar donde se asienta es un área ganada al río y muy abierta, con lo cual la cimentación de los pilotes fue compleja y, al ganar altura, las ráfagas de viento fuerte obligaron en ocasiones a detener el trabajo que hacían las grúas. Asimismo, llevar los materiales hasta los 235 metros de altura fue una verdadera hazaña”, relata Pinus.
El experto inmobiliario describe que, tras el éxito de las residencias diseñadas en el Alvear Icon, el Grupo Alvear (Sutton Dabbah) buscó ofrecer un modelo similar, solo residencial. Con esa visión, compraron el terreno que originalmente era propiedad de un conglomerado español hotelero, que por la crisis económica de 2008 no pudo llevar adelante sus negocios. La edificación comenzó en 2012.
Se calcula que la construcción de la torre requirió una inversión de entre 130 y 150 millones de dólares. Fue desarrollada con diseño de PfZ Arquitectos, un estudio porteño fundado en 1992 que en su propio sitio se presenta como “iniciador de la industria del shopping en Argentina”, con un portfolio que incluye DoT Baires, Paseo del Jockey y Madero Harbour, y ya tenía vínculo previo con el grupo ya que habían hecho juntos el Alvear Icon. La constructora fue CRIBA.
El imponente edificio está fundado sobre 132 pilotes que bajan 45 metros y una losa de casi 5 metros. Demandó unos 35.000 m³ de hormigón, 5600 toneladas de hierro, se utilizaron dos grúas torre de última tecnología y llegaron a participar más de 950 trabajadores. Finalmente, se inauguró en agosto de 2019 y marcó un antes y un después.
“Hay un detalle que dice mucho del proyecto: el piso 54, el de mejor vista de toda la ciudad, no se vendió como penthouse. Se dejó como espacio común”, destaca Villanustre. Y agrega otro dato significativo: “A mayor tamaño, el precio por m² no baja. Al contrario: sube, y bastante. En un edificio estándar pasa lo opuesto, comprar más metros suele abaratar el m², y que acá ocurra al revés confirma que las unidades grandes no son simplemente ‘más metros’. Son productos de otra categoría: pisos altos, vistas, terrazas, piscina propia, más cocheras, mayor privacidad y mejores terminaciones. Es el comportamiento de mercado típico de los edificios ultra premium”.
El perfil de los habitantes
Sus departamentos y penthouses, con techos de 3,30 metros de altura y vistas abiertas panorámicas, son pura espacialidad y luz.
La propuesta apunta a un nivel de servicios poco habitual incluso dentro del segmento premium. Cuenta con amenities sofisticados como lavadero para autos, sala de baño para mascotas, “room service” de hotel, simulador de golf, pileta semiolímpica, piscina in-out, peluquería, sala de ensayo musical, taller de hobbies, cancha de tenis, spa, wellness gym, cavas privadas y el famoso sky bar.
“Toda la experiencia es magnánima y se asemeja a la que se vive en los grandes rascacielos de Dubai o Nueva York”, dice Pinus.
Departamentos de estas características suntuosas apuntan a un público particular, con presupuesto holgado y volcado a un nivel de confort exigente. Kalwill describe algunos de los perfiles que eligen vivir ahí, cerca de las nubes.
“Por un lado, a nivel geográfico, en general fue población de personas que han venido migrando desde los countries de la zona sur. Pasó algo similar a lo que sucede con los countries de Pilar respecto a la migración hacia Belgrano y Núñez. También tenemos gente que ya vivía en Puerto Madero, en otros edificios, y buscó dar un salto de calidad y comodidades”, señala.
Al ser consultado acerca de la posibilidad de que haya en la ciudad más espacio para propuestas de este tipo, sostiene: “Sí, yo creo que sí. Éste es un producto muy demandado y hay lugares en la ciudad en los cuales este tipo de viviendas, de mucha calidad y servicio, pueden seguir desarrollándose. Entiendo que hoy hay algunos proyectos que están en esa línea”.
Desde lo alto del Alvear Tower, las vistas hacia la ciudad y el río destacan la belleza y la magnitud de Buenos Aires.
Según datos de Argenprop, se divide en cuatro segmentos bastante claros que comienzan en la entrada con departamentos de dos ambientes de 90 a 100 m² (entre US$ 750.000 y US$ 850.000) hasta llegar a los ultrapremium, pisos y semipisos de más de 400 m² (entre US$ 7M y US$ 9,5M). Un paraíso inmobiliario.
Villanustre puntualiza que el perfil de compradores, por supuesto, es ABC1 alto, mayormente argentino, con una porción de extranjeros que buscan el ícono.
“Lo que pesa en la decisión no es tanto el metraje como la marca y los amenities. También hay inversores, sobre todo en las unidades chicas amobl



